Ikea y la utopía
Lunes, 12 Mayo 2008 por Geógrafo Subjetivo
El final de mi pequeño texto sobre la Postmodernidad terminaba reflexionando sobre la ausencia de utopía en la vida y en el pensamiento postmoderno. No considero que el pensamiento postmoderno sea una teoría válida como filosofía o como ciencia, pero sí mantengo que, en algunos aspectos, hace una descripción acertada de la sociedad actual y de la mentalidad de las personas de hoy.
La utopía se basa en “metarrelatos”, es decir, en teoría o explicaciones que se presentan como válidas para todas las esferas de la realidad. En la conciencia de la persona actual se rechazan las explicaciones omniabarcantes y muchas veces se tienen como válidas teorías implícitas para cada esfera de la realidad y de la vivencia.
El hecho de que no se acepten los “metarrelatos” destruiría por definición la posibilidad de la utopía. No ha sido así, sino que dentro de la condición postmoderna de se ha desarrollado una utopía basada en un fragmento de la realidad o de la vida: la intimidad.
Percibimos la realidad como una continua lucha y paralelamente han caído los deseos de terminar con esa lucha y de hacer una sociedad mejor. Cada cual debe arreglárselas como bien pueda y, en muchos casos, sobrevivir. Las relaciones interpersonales están condicionadas en las ciudades por las exigencias del transporte, la distancia y la falta de espacio públicos de convergencia. Sólo nos queda el espacio del hogar para hacer de la realidad lo que queremos, para reflejarnos en el exterior y expresarnos libremente.
La campaña de Ikea que tiene el lema “La república independiente de tu casa” es una expresión privilegiada de este enfoque o mentalidad postmodernos. “Res publica” es el término latino cuyo antónimo es “res priuata”, es decir, lo contrario a lo que se sucede de puertas afuera. Esta paradoja refleja la destrucción de la vida pública y su reducción a la vida privada.
El ámbito de la vida privada se convierte en ámbito de la ciudadanía. La “ciuitas” es empequeñecida hasta la “domus”. Sólo se es ciudadano en casa, fuera de ella se abandona la independencia y la libertad.
Lo que dice el inocente lema publicitario de la “República independiente de tu casa” es mucho más de lo que podemos imaginar superficialmente. Nos está diciendo que ciudadanía y derechos de ciudadanía solamente se puede ejercer dentro de nuestra casa; nos indica que sólo somos independientes, libres, cuando estamos en la intimidad; nos da a entender que todo lo que se encuentra más allá de nuestra intimidad es ser súbdito (lo contrario a ciudadano) y en consecuencia no ser libre (o dependiente).
Los esfuerzos por transformar la sociedad se han derivado a mantener la intimidad. Se refuerzan los muros con la única finalidad de construir una utopía dentro de nuestras casas, renunciando a cambiar nada fuera de ella.
Por desgracia es en la intimidad es donde podemos ser libres pues no estamos sujetos a nadie. De puertas para afuera somos súbditos, que no ciudadanos, mal que nos pese.
En mi caso hace años que dejé de creer en los reyes magos, imagínese en los auténticos. Por ello el mejor regalo que podemos hacernos es una república, también fuera de nuestras casas.
Salud.
No creo que seamos independientes en ningún ámbito de nuestras vidas porque incluso en nuestra intimidad la mayoría de nosotros tiene alguien a su lado, su pareja. Y en la relación bidireccional que surje, unas veces somos vasallos, otras señores y otras, las menos, ciudadanos.
La libertad es un concepto bastante ilusorio, desde mi punto de vista.
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