Austria y España
Domingo, 4 Mayo 2008 por Geógrafo Subjetivo
La terrible noticia del salvaje que tenía encerrada a su hija que la violaba y con la que tenía hijos frutos de las relaciones forzadas se ha convertido en la información estrella de los informativos de medio mundo. Es impactante y ya los medios se dedican tanto a seguir la investigación policial como a empezar a sacar partido al lado más morboso de esta información
Mucho se habla de cómo alguien ha podido mantener secuestrada a tantas personas, en su propia casa, durante tantísimo tiempo. Un secreto demasiado bien guardado. Se quiere hacer del respeto de la intimidad de los demás un vicio, como si el hecho de no fisgonear en la casa de los demás fuera la verdadera causa de que este animal hubiera hecho lo que ha hecho.
Después han venido los análisis sobre cómo en pocos años han aparecido dos casos similares en Austria y comenzamos a ver las más variadas teorías. Austria se ha convertido en el chivo expiatorio de su propio bienestar y en la línea de que es mejor ser pobre feliz que rico infeliz (como si los pobres no pudieran ser infelices y los ricos no pudieran ser felices), se ataca el desarrollo y la prosperidad de una sociedad, así como sus costumbres, para decir que son las responsables de estos desmanes.
El responsable es el que lo ha hecho y la culpabilización de un país y de una sociedad no es más que una venda a los ojos de nuestras propias vergüenzas. España, un país que mes a mes, ve como muchas mujeres van muriendo a manos de sus parejas, se cree mejor que Austria, porque no hayamos descubierto ningún caso de este tipo, pese a que todos los años tenemos una cifra escandalosa de mujeres asesinadas.
España: Recientemente se ha publicado el caso de un hombre que visitaba a su madre, enferma de Alzheimer y ya prácticamente demente, en la residencia de mayores. Tras una visita descubrieron a través de los daños genitales y las marcas de mordiscos que la mujer, octogenaria, era sistemáticamente violada por su hijo. En todos los países hay monstruos en el armario.
El tal Friztl se ha convertido en el Goldstein mediático de turno. Excelente monstruo mediático que hace un gran mal a unos pocos, cortina de humo para que pasen desapercibidos aquéllos que hacen un mal de menor intensidad pero a muchísima más gente.
‘Se quiere hacer del respeto de la intimidad de los demás un vicio, como si el hecho de no fisgonear en la casa de los demás fuera la verdadera causa de que este animal hubiera hecho lo que ha hecho’
También Román Gubern, en la tribuna de El País de hoy, insiste en el argumento.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/ogro/vive/elpepuopi/20080504elpepiopi_5/Tes
En el otro platillo de balanza, me impresionó hace unos meses ‘Capturing the Friedmans’, que incluía El País en una muy buena colección de cine documental por un euro. Una peli muy recomendable. Por un lado, una reflexión sobre los efectos de la histérica hipervigilancia de una sociedad a la que los dedos se le antojan huéspedes, sobre todo tratándose de abusos sexuales. Por otra parte, un documento impresionante sobre la compulsión a exhibir públicamente la propia intimidad, incluso la más mísera.
En general, estoy de acuerdo contigo: me irrita el desmesurado espacio informativo que los medios ’serios’ han otorgado (y siguen otorgando) a este caso en comparación con otras noticias, y me parece ridícula la pretensión de hacer extrapolaciones sobre la sociedad austriaca a partir de él.
Estoy muy de acuerdo con vosotros. Al final parecerá que lo mejor es que fuésemo o siguiéramos siendo una sociedad de fisgones/as, porque respetar la vida de los demás es colaborar con estos monstruos.
La gran hipocresía es ignorar que en sociedades menos respetuosas con la vida e intimidad de los demás se dan otros desmanes (o el que Bracchus Babeuf comentaba) sin tener el grado de bienestar ni de civilización que en Austria existe.
Vi un fragmento de un reportaje sobre el tema en Informe Semanal. De antología. Insinuaban conexiones entre el asunto, el nazismo o el abundante número de genios que produjo Austria (entre ellos ¡Freud!, que aún está en el altar de más de uno). Y opinaban “expertos” como un filósofo que le veía un nosequé de la cueva de Platón al sótano de Fritzl. Acojonante. Casi es mejor cuando buscan el morbo por el morbo, porque cuando se ponen intelestuales…
Siento no estar de acuerdo contigo esta vez. En mi opinión, lo que llamas “fisgoneo,”en el caso de Austria sería alguien que se pregunta por el continuo humo y mal olor saliendo por la chimenea de la casa de al lado y en nuestro país, siguiendo tu ejemplo, sería el que escucha los gritos de una mujer en el piso de al lado. La cuestión de este “fisgoneo” no es que se produzca, porque suele ser inevitable, sino la respuesta ante él. Es decir, si se le da la debida importancia, nos preocupa y hacemos algo o si se prefieres pensar que “no quieres problemas” o “el vecino sabrá lo que hace”.
A lo que me refiero es que para ser personas hay que tomar decisiones de personas, no ver la vida como los burros sólo mirando hacia delante para no entrenerte con lo que te rodea.
Es verdad que no debemos olvidar que el autor de esta barbarie fue un solo hombre, no una sociedad. Y también recordar que es cierto que en todas las sociedades surgen asesinos y psicópatas. Lo que no es tan normal es que éstos se amparen en la autoceguera general.
Coincido contigo en no creer que le vayamos a dar lecciones a la sociedad austriaca en nada, sin embargo pienso que al igual que nosotros, quizás tengán muchas cosas que mejorar como sociedad, para ser menos hipócritas y menos mojigatos.
La verdad es que puede que nuestro desacuerdo sea más en la expresión, porque me he identificado con lo que dices. La tesis de mi entrada era que una sociedad más respetuosa de la intimidad (menos cotilla) no produce automáticamente estos monstruos, porque nosotra sociedad es cotilla y no por ello la gente no deja de mirar a otro lado cuando hay una agresión en la casa de al lado.