¿Por qué odio la Feria de Abril? Una explicación de izquierdas y subjetiva
Sábado, 5 Abril 2008 por Geógrafo Subjetivo
No es que no me guste la afamada Feria de Abril de mi tierra, sino que resulta que la odio. Podría no gustarme, como otras muchas cosas, pero con la Feria he dado un paso más y ha podido concitar un conjunto de sentimientos y juicios negativos que normalmente entran en lo que llamamos odio.
Desde mi condición de sevillano que, por cuestiones laborales, está fuera de Sevilla pero que vuelve muy a menudo, quiero dejar en la Blogosfera este manifiesto, más como desahogo que otra cosa.
A pesar de que el odio es un estado algo irracional, algunas causas y motivos sí tengo, por lo que iré exponiéndolo por parte, sin enrollarme e intentado ser sintético. El primer motivo de mi odio por la Feria de Abril es que no es una fiesta de los sevillanos.
Sí, la paga la ciudad, el Ayuntamiento recauda unas cuantas tasas y presta muchos servicios, pero no todos los ciudadanos (y muchos menos los visitantes de fuera), pueden participar en esta fiesta que se hace sobre terreno público y a costas de las arcas municipales.
Creo que Sevilla es uno de los pocos sitios que conozco en los ni siquiera sus propios ciudadanos tienen derecho a participar en una fiesta local. La mayoría de las casetas son privadas, con su guarda de seguridad en la puerta y con un precio altísimo para ser socio de ellas, así como una fuerte selección social a la hora de admitir socios, si el precio no es lo suficientemente disuasivo.
Las pocas casetas públicas que quedan (distritos municipales y partidos políticos) no llegan a ser veinte dentro de un recinto con más de mil. Además están descuidadas, porque se conciben como una especie de contenedor para que los pobres desgraciados que no tengan caseta puedan meterse en algún sitio. Son algo así como hospicios feriales.
Si uno no tiene caseta (la mayoría de los sevillanos no la tienen) y no quiere estar de la manita de uno que sí la tiene (como si fuera un desamparado recogido misericordemente) y, además, desea ir a la Feria, sólo tiene la opción de dar paseos por las calles del recinto ferial.
La Feria de Abril es la expresión más clara del clasismo, elitismo de tercera y de la estructura internamente discriminatoria de la sociedad sevillana, pero lo peor de todo ello es que se paga con fondos públicos.
Cuando el actual alcalde propuso un nuevo recinto en el que las nuevas casetas fueran casi todas públicas, en régimen de concesión, muchos se echaron las manos a la cabeza y diciendo que la Feria iba a perder su esencia (en palabras del entonces portavoz municipal del PP, Jaime Reynaud). La verdad es que el señor Reynaud tenía razón, si la Feria se hace para todos, la Feria pierde su esencia, que es el clasismo, el elitismo de tercera categoría y la discriminación de la mayoría de los sevillanos.
Después hay otros elementos que hacen que odie la Feria. Bebida cara, vino aguada, comida también cara y a un precio digno de un restaurante de cocina creativa. El albero (una tierra amarilla que se utiliza para las calles) recorriendo los pulmones. Atascos de caballos en las horas vespertinas. Obligatoriedad de pasarlo bien y la sensación de estar viviendo una reedición sevillana de las “hogueras de las vanidades”.
Total, que cuando toca la Feria ni la piso, aunque me encuentre en Sevilla. Es en las pocas cosas en las que he conseguido una mínima coherencia existencial: no voy a donde me excluyen y a donde, en todo caso, se dan unos factores que no me gustan.
Supongo que la feria es consecuencia del señoritismo ancestral que sigue vigente a pesar de todo.
Aquí, en la de Barcelona, algo de eso también hay (aunque no tanto) a pesar de que también pone dinero la Diputación el Ayuntamiento y la Generalitat.
Bueno, me sorprendes grátamente! Eres el primer sevillano al que oigo decir esto.
Siempre que alguien de fuera de Sevilla me ha hablado de la feria de abril, el último comentario siempre ha sido el mismo, estupenda para quien sea socio de una caseta, los demás…
Creo que tienes razón en todo lo que cuentas, aunque todo el mundo piensa que la mayoría de los sevillanos sois casetistas, y esto creo que en parte es debido a que rara vez se escucha a un sevillano quejarse de su feria.
En fin, yo tampoco soy feriante en absoluto. Será que la fiesta por decreto no es lo nuestro.
Un saludo.
Agustinico, conmigo ya tienes a dos sevillanos a los que no nos gusta la Feria. Somos muchos los que huimos de esta clara manifestación del clasismo, donde se dan cita los señoritos y los que van a mirar cómo éstos se divierten. En Sevilla también hay mucha gente inteligente, que aprovecha esta semana para ir al cine o salir a comer fuera.
Veronique, no caigamos en maniqueísmos: también hay gente inteligente a la que le encanta la Feria.
Por cierto, me encantaría ver por un agujerito cómo y dónde vive la Feria el Alcalde de Sevilla.
Tranquilo, el Alcalde se chupará la Feria en la Caseta Municipal en labores protoclarias.
Os puedo decir que en la de Barcelona todo el mundo puede entrar en todas la casetas.
Y en Málaga, y en todos sitios menos en Sevilla. Tiene narices.
pues al menos la feria de sevilla acontece apartada de la ciudad en un feriódromo y el que quiere va y el que no se queda en su casa.
mire usted si será grande la tortura a que somos sometidos los valencianos que las fallas, que son más o menos lo que usted describe de la feria pero sin caballos, suceden en las calles, en todas las calles, de la triste ciudad de valencia. aunque queramos no podemos ignorarlas que no “se va a las fallas”, las fallas invaden hasta el último rincón de cada casa de cada valenciano, fallero o no, con su ruido, su desvergüenza, su impudicia y su mala educación.
- Nó, no me gusta la feria.
Con esta simple frase quedas borrado de la lista de sevillano por aquellos que piensan que Sevilla son ellos, que les pertenece, que no seguir el borreguismo imperante (se hace esto porque es “lo nuestro” y punto) es, sencillamente, no ser Ssevillano (notación gentilicia al estilo Antonio Burgos).
Y es que hay gente, la mayoría, para qué engañarnos, que no entienden que siendo sevillano pueda no gustarte la feria, hasta el punto, como es mi caso, de aborrecerla. ¿Cómo, si no, van a pegarse el gustaso de invitarte “a MI caseta”? ¿Dónde, si no, van a reventar la pechera cuando escuchan un “¡hombre, Don José, usted por aquí!”, de boca de quien el resto del año le llama Pepe a secas?.
Yo soy un privilegiado, como vivo fuera de Sevilla desde hace mucho tiempo, aunque voy más o menos frecuentemente, me libro de la feria.
Cuando era chico mi madre me llevaba, me compraba un algodón, un cachito turrón o coco, me motaba en dos cacharitos y “pa” casa. Cuando fui joven recuerdo que mi feria era un deambular por el recinto ferial sin tener a donde ir, hasta que me compré un tienda de camping en Andorra y a “juí” a los pinares de la playa de Bolonia.
Hace cuatro anyos me cojió la feria en Sevilla, después de mas de veinte sin pisarla y por insistencia de los amigos fuí. Cuando vi los farolillos me dió tristeza, así tristeza, duré una hora allí. Si observé que ha cambiado, ahora es una orgía de exhibición femenina, bailando sevillanas con trajes de flamenca con el “pompi” bien marcado y moviendolo a discreción, mientra un enjambre de cornudos(siguo a Quevedo) allí mirando, teniendo, eso sí, mucho cuidado de no topezar con los farolillos del techo con los cuernos
La verdad es que lo único bueno, como dice valencianito, es que la Feria está en un recinto acotado y puedes eludirla si no te interesa.
Hola,comparto la idea totalmente de que la Feria es para los que tengan caseta,yo soy sevillana,tengo caseta en concreto la del “Círculo de labradores” y aún así,no puedo soportar a los sevillanos,son clasistas,prepotentes,chulos y creídos,pero creo que sobre todo lo que tienes son complejos,contra mas aparenten mejor,no sólo soy de sevilla sino que vivo en los remedios,barrio al que no puedo soportar,ahora trabajo y en cuanto pueda me voy de esta hipocresía!Gente que sólo quiere aparentar,en la feria,yo te invito a mi caseta,y luego no tienen a donde caerse muerto,ni un duro,pero eso si,tienen un piso en los remedios,que hipotecan para pedir prestamos para la Feria,sigo con la feria,que me desvio
La feria,es un escenarios de pijos,con caseta propia,que se ponen fuera de ella con su rebujito en mano,chuléandose,chulo y pijo,con pija y chula creída niña de papá,que sólo tienen maquillaje en el cerebro
Y por otro lado,escenario de los “desgraciados” donde no pueden ir ni siquiera a tomarse algo si no es a una caseta de un poligono,es muy triste,y por desgracia yo vivo aqui,
bueno es tal la mania del barrio donde vivo,que aunque dicen que soy guapa,tengo complejos a salir de la calle,donde para comprar el pan,se “super”arreglan,y se ponen los trajes de gala,en fin…….ojalá un día cambie esto pero creo que no,Sevilla es demasiado,es una plaga
Asqueada, ¡no lo pintes todo tan negro! Siendo en parte cierto lo que dices, también lo es que en Los Remedios y en la Feria hay absolutamente de todo. Imbéciles, creídos y sevillanos normales a los que les gusta el “cachondeo” del Real.
Por otra parte, ser “pijo” no es indicativo de nada, los hay gilipollas y bellísimas personas. No caigamos en el prejuicio por razones estéticas o de atuendo (aunque sea difícil).
Un saludo a todos.
de lo peor que he visto en mi vida tanto la ciudad, la gente como su feria