La belleza interior no existe
Miércoles, 6 Febrero 2008 por Geógrafo Subjetivo
Me fastidian mucho los anuncios de cosméticos que dicen que la belleza exterior no es importante, sino que la verdadera belleza está dentro, para al final intentar venderte un producto que solo te puede dar belleza exterior.
La primera causa de fastidio es el uso que se hace del concepto de belleza. Sin estar ahora en la procelosa cuestión de la definición de la belleza (aunque en esa cuestión soy moderadamente partidario de la teoría clásica) me parece indiscutible que la belleza es un asunto estético y por tanto es propio de la sensibilidad, de los sentidos. Lo interior (entendiendo por tal los procesos psíquicos) sólo es perceptible a través de sus manifestaciones, por lo que en consecuencia no puede entrar en parámetros de belleza. En síntesis, la belleza interior no existe.
Es normal que lo primero que nos entre por los ojos sea la apariencia externa de una persona, su belleza o ausencia de ella. Lo normal es que lo bello, que es lo que nos atrae, se convierta en una prioridad dentro de nuestras motivaciones.
¿Es esto un intento de decir que la personalidad no es importante? No lo es. Siguiendo una argumentación que encontré en un libro de Javier Hernández-Pacheco, mantengo que la personalidad, lo interior o como queramos llamarlo pertenece a un ámbito que no es el estético sino que se inserta en el plano ético dice él, antropológico digo yo.
Es importante deslindar el ámbito del conocimiento en el que se dan los diferentes juicios. Decir que la belleza interior no es belleza, no quiere decir que el conjunto de características que se suelen incluir erróneamente en la belleza, no tenga su valor.
En un juicio basado en una jerarquía de criterios, en el plano axiológico, lo antropológico (o ético) puede vencer a lo estético. Es aquí y no antes donde esa persona que no nos llama la atención estéticamente se hace preferible a la que tiene una fuerza estética casi inevitable.
Es esto lo que las empresas cosméticas no pueden ni van a reconocer nunca: que hay características que superan a la belleza que ellos quieren generar o mantener. Por ello prefieren aceptar un concepto tan amplio de belleza, que la desvirtúa, antes de aceptar su derrota.
Lo bello es aquello que se ajusta a los cánones de la estética del momento. Como la “belleza interior” es algo tan personal, que responde a, como apunta aquí, principios antropológicos y éticos (más o menos discutible esto último, pues yo opino que lética de una persona no es algo que pueda enamorar a otra por el grado de intimidad que representa dicho conjunto de virtudes) no puede ser calificado de bello porque solo puede ser percibido a través del intelecto de la persona que está siendo seducida y, por tanto, será evaluada en función de la propia “belleza interior” del individuo, que actuará como un filtro que juzgará si lo que percibe le agrada o no.
A niveles fisiológicos, yo creo que se trata de procesos a diferentes niveles, dependiendo del grado de intimidad que adquieran dos individuos. El cerebelo se encargaría de filtrar las personalidades menos interesantes; cuanto más avanzase el grado de sintonía, el cerebro consciente usará más capacidad de atención y análisis para conversar con su “pareja” y así llegar a la conclusión (más o menos ilógica) de que nos gusta la persona que tenemos enfrente.